Siempre pensé que sería algo así. Que tu serías otra. Como las demás. Como la anterior y como la siguiente. Y qué más da ya. Tú sabrás, digo. Te da igual, sé. Y pensé en llorar, pero sentí que me fui por el desagüe. Como la sangre importante, que se va tal cual un horizonte rojo lucha con un esquimal desalmado.
Bueno, no. No quería exactamente eso. Ya entiendes. De pequeño siempre odié el pretérito perfecto simple. Flirteaba con todos los otros tiempos. Pero ni el pasado es simple ni puede ser perfecto.
Balbucea la soledad y se ríe, la maldita. Entiendo de nuevo la vida y sus mecanismos de engaño. La ciencia es pura y continua, como un gran experimento. Ahora sí, después no. Pero el antes, ¿dónde estaba? El antes, lo de antes, la que eras al principio, la que me encandiló, la que se fue, la que nunca estuvo, aunque yo soñé. Aunque. Yo. Que no tú. Tú. Tú fuiste un sueño pero no, bien lo sentí. Sabes que tú lo sentiste. Fui feliz. Fuimos. Me engañaste. Me engañé. La vida, la maldita vida, me susurró entonces que antes no sería más nunca, que nunca te irías, que serías.
Fui amante del condicional, en una aventura previa. Por eso semiviví algún tiempo mientras llegabas. Alguna vez supe que tú vendrías y las de antes, en el antes, eran las excusas de tu venida. Oh, qué venida, que ida, que día, hora y minuto en el que me dijiste, me susurraste, me aclaraste que eras tú. Tú. Tú. No me canso del tú. De ti. Tú sabes.
Ya, es cierto. No estás ahí, al otro lado, ni tampoco en este. Nunca hubo más sitios porque nunca se sentaron a ser. Tu fuiste algo en mí. Yo soy menos sin ti. Se va la cosa, quia, claro que se va. Y yo con ella. La cosa, la vida, lo que viene. Pero no lo que fui. Fui menos y voy a menos. Ahora, sin embargo, soy un desierto sin oasis, que no tiene ni caminos a los que dar la espalda. Creo que en alguna duna, con tanto frío, me abrazaste un rato que fue eterno. Y nos miramos como si fuese algo bonito, pero era yo el único que disfrutaba de la vida. Del experimento. De la cosa que me inventé a la vez que jugábamos a este experimento tan frágil como un sueño dulce con sabor a cocacola.
Jodida cocacola con cafeína que ahora no me deja dormir.