Jesús Vicioso

Archivos de la categoría ‘Amanecer’

La vuelta y su equipaje

In Amanecer on 7 junio 2010 at 0:58
Volví. O eso parece. No me lo creo mucho, pero eso es lo que dicen las maletas, cajas y bolsas que inundan mi cuarto de Mengíbar. Sí, puede que haya vuelto. Si es que alguna vez me fui. Bueno, eso sí que lo tengo claro. No vuelvo igual que cuando me fui. Me dejé un cacho allá, a lo lejos, en alguna parada de metro, ya sin servicio. Me parece que nunca me di cuenta de que el Metro lo cierran de madrugada y por eso recuerdo bellas estampas ocurridas a altas horas entre sus pasillos. Con compañía. O sin ella. Puede que valga la pena rectificar el cuaderno de bitácora. Esta parada de metro que ahora, digo, está sin servicio, yo la llamaba Moncloa, pues estaba situada junto al Parque del Oeste, el lugar en donde aprendí a gritar con fuerza a los hijoputas que fueron enseñándome lo triste que es la vida sin esperanza. 

Volví con ciento veintisiete libros más, cuarenta y dos revistas, una veintena de periódicos, más de mil recortes de páginas periódicas, entre setecientos ochenta y ochocientos veinte folios, trece libretas, ochenta y nueve clips, una tecla menos del teclado, dieciséis pilas chicas gastadas para reciclar, una docena de carpetas, tres portafolios, cuatro Bic sin empezar y otros dos empezados, un boli violeta y otros rotuladores variados, un reloj despertador que no suena, dos tacos de pos-it de los chinos azules de la calle Juan Montalvo, dos sacapuntas -uno no saca punta buena-, siete lápices Staedtler HB2 -cuatro enteros y tres a medias-, una goma Factis y un taco de cuartillas hechas con folios usados unidas con una pinza negra que me regaló Benedicto a los pocos días de residir en mi habitación de primero de carrera en el edificio Kuwait del colegio mayor. 

Volví con algo de frío. Ahora hace algo de viento. Me ha picado un maldito mosquito. 

Volví con muchas ganas, y aunque me dejé algunas más por el camino, quiero querer recuperarlas. 

Volví creyendo más fervientemente en la existencia de Justicia y Libertad. 

Volví con dos grandes amigos bajo el brazo. Aquí me estaban esperando una veintena. 


Volví con un profundo desamor y puede que con un amor en camino. Ojalá. Me dejé diez mil billones de lágrimas por el camino y un par de cientos de sonrisas en el primero. No he de hacer balance del segundo, no sería justo. 

Volví con casi un mundo y me fui con medio. Ha sido un buen viaje y no espero que haya sido el final del camino. 

Volví para seguir creciendo. 
 
 
 
 
 
///Sountrack:
Mil bolas de luz…
Mil bolas de luz
para matar
cada ilusión
puesta al final
esta verdad
se vuelve mal
claro es el fin
juntos los dos….
¿Dónde perdí
aquella poción
para volar
y conseguir
no llorar más?
Creo que eras tú
que todo empezó
esta intensidad
este calor
¿dónde perdí
el resplandor?
Y esa razón
que se pudrió
entre tu voz
y la cantidad
que aceptas por dar
besos de error
y una canción
que te escribí cuando soñé…
Que entre los dos
era mejor
sentirse mal
y te llamé
para intentar
llegar hasta ti
casi sin tocar
el suelo y volar
para poner
datos a cero
y reiniciar…
[Los Piratas - Reiniciar]///


Rebajas

In Amanecer on 18 enero 2010 at 10:23
La pérdida de la luz nos rebaja a un gris claro con vaho 
que hace desaparecer los edificios altos. 
Si pienso en ti aparecen estrellas brillantes 
en esta mañana fría. 
Hace mucho que no te veo ni te siento
pero sé que significan tus ausencias.

///Soundtrack: Ismael Serrano – Eres

Madrid enamorado

In Amanecer on 16 enero 2010 at 18:05
Madrid es estos días una ciudad para enamorados que corren y vuelan al despiste de unos taxis con la bandera bajada. Y los enamorados cruzan las calles grandes y repletas de coches. Lo hacen una y otra vez, pero nunca por los pasos de cebra, porque esas cosas son poco románticas. Y aunque los enamorados son hoy de todo menos románticos, tienen en su código genético albergados pequeños ingredientes de cómo han de ser algunas cosas. Pocas, pero algunas hay. Los enamorados no recapacitan en la belleza extrema de una ciudad inmunda para el resto de mortales que hoy no borra el gris de su mirada cada vez que la gente mira por la ventana. Porque los enamorados que deambulan por Madrid están ahora mismo en otras cosas. En emborronar con vaho los escaparates de las tiendas más cutres, por ejemplo. Por poner sólo un ejemplo. Madrid tiene esas tonterias, como la de poner una banda sonora original distinta a cada una de sus partes, sabiendo que quien no oye la oculta melodía maldice a todas horas las baldosas por las que pisa. Si uno se pierde por Madrid, a sabiendas, es que puede que esté enamorado sin saberlo y no tiene a nadie cogido de su mano. A ese alguien que le gusta pisar charcos en cuanto cuatro gotas caen en la capital, donde llueve y nieva mucho más que en otros sitios, pero donde es imposible acostumbrarse a esas cosas, porque sería como darle la razón a quienes no encuentran nada distinto en esta ciudad de otro lugar. Aún así, el lugar es especial, porque en ningún otro sitio como Madrid los pocos enamorados bien enamorados y enamorados de verdad pasean por doquier importándoles un bledo todo lo demás, sintiéndose ellos los más felices de este cuento que nunca empezó pero que de algún u otro modo saben que terminará pronto.

///Soundtrack: Sr. Chinarro – Los amores reñidos

Otros tiempos

In Amanecer on 16 enero 2010 at 10:16
1. Preparación
He estado pensando que mañana puede ser mi último día.
No estoy preparado para eso.
///Soundtrack: La habitación roja – Scandinavia

2. Contáronme
Cuando me empezaron a contar la historia de los personajes de cuentos 
no supe reaccionar con un "déjalo, no sigas". 
He tardado en percatarme de que me quedé en medio de una narración 
y de que los finales están a la vuelta de la página.
///Soundtrack: Sr. Chinarro – Los amores reñidos

3. Sensaciones
No sé si estaba entrenado para despertarme esta mañana. 
Puede que no sea el mejor comienzo soñado,
pero estaba muerto de miedo.
///Soundtrack: Bebe y Lucio Godoy – Tiempo pequeño

Postales abiertas

In Amanecer on 26 agosto 2009 at 17:10
Como a los dulces gritos desgarrados de medianoche 
saben tus ojos en las despedidas
de esas veces de las que no sé nada de ti 
desde hace semanas. 
Imagino verte al otro lado del escenario
cuando allí sólo hay una butaca vacía. 
El acomodador me pregunta desde el fondo,
pero no logro articular palabra. 
Sólo hago gestos incoherentes
para quienes no entienden el lenguaje de las hadas. 
En este teatro sin guión ni entrada
me hago pasar por alguien que no es uno más
cuando la realidad me demuestra que eres tú
la que me hace querer 
volver a tener
nuestro rincón en las sonrisas despiezadas. 
Esas que se envían en sobres abiertos
y en postales al aire libre
para que todo el mundo sepa
que algún día no pudimos vivir separados.
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