Feliz quinto cumpleaños.
Me paso la vida… (C. Chaouen)
Feliz quinto cumpleaños.
Me paso la vida… (C. Chaouen)
Este ciclo de conciertos busca, con imágenes sugerentes proyectadas sobre el techo del pequeño auditorio junto con las notas musicales, llegar a los sentimientos del público de otro modo al que hoy estamos acostumbrados. Los seres humanos, desde el principio de los tiempos, hemos centrado nuestra mirada en el cielo descubriendo siempre una cúpula llena de puntos luminosos y cautivadores, en apariencia un mundo imperturbable, e incluso cercano y lejano al mismo tiempo. Sin embargo, cuando nos detenemos ante el firmamento para contemplarlo con mayor minuciosidad, éste se declara inabarcable con distintos movimientos y fenómenos. Quizás, el destino, la vida y muerte, la religión y el amor han sido relacionados con el cielo por esta razón.
Ara Malikian, acompañado por otro violín, dos violas y un laúd maravilló con el primer concierto en el salón redondo el pasado día 7. Bajo el título de “Las cuatro estaciones de Vivaldi” se interpretaron varias piezas de este compositor a la vez que la actriz, bailarina y escritora Marisol Ronzo recitó diversos textos basados en la obra.
Javier Cobre Quaret en el piano, Pau Martínez en percusiones, Kepa Osés al bajo eléctrico y Patxi Pascual con saxo tenor y flautas dieron los siguientes conciertos los días 13 y 14 de mayo, titulados “En la órbita del jazz”. Estos músicos son habitualmente los que ponen notas a los videos que el centro de Madrid realiza para proyectar a niños y adolescentes. En esta ocasión, fue el Planetario quien les puso imágenes a sus canciones llenas de pasión y candor en estado puro, tal y como marcan las reglas inexistentes del mejor jazz. Melodías de Eddie Harris, Paco de Lucía, Wayne Shorter o Fernando Gravina y Castelli fueron versionados por estos grandes de jazz español.
Este fin de semana, la música electrónica pondrá el broche final a estos conciertos de la mano de Luis Delgado. Junto con otros artistas invitados, se interpretarán temas del propio Delgado, The Alan Parsons Proyect, Pink Floyd, Mike Oldfield o Vangelis.
Los conciertos en la sala redonda del Planetario de Madrid empiezan al caer la tarde. No hay palcos ni zonas V.I.P. Hay tan sólo unas trescientas butacas reclinadas para disfrutar mirando como sobre el techo se proyectan pequeños puntos de luz, constelaciones, meteoritos, imágenes metafóricas… La música bajo las estrellas hace brillar de la manera más cautivadora la luz interior del espectador. Al salir del recinto, al menos por esa noche, el cielo de Madrid que permanece sobre nosotros nos parecerá mucho más mágico.
He estado llorando tres días seguidos y unos cuantos meses más. En cuanto me quedaba solo. Creo que la culpa es de este blog. De lo que escribo aquí y que luego nadie lee. Pero me afecta, y mucho. Demasiado. Siempre lo ha hecho. Cada vez más. No te he superado, aún no. Sólo me dan ganas de llorar y meterme en la cama. Pero me duele la cabeza sin límite. Cuando no puedo más con el dolor, me tengo que levantar. Pero entonces, sólo quiero volver a la cama y llorar sin parar. Recordar me está matando. Lo ha hecho durante todo este tiempo. Por eso, puede que haya llegado el momento de pedir un tiempo muerto. Para mirar adelante un rato. Luego ya veremos. De momento, me limpiaré las lágrimas. Que han sido muchas. Así que hasta pronto. Puede que hasta menos, o hasta más. Puede, incluso, que no haya más. No sé. Pero para no ser mal amigo, me despido por si acaso. Fuisteis todos muy grandes conmigo. Y nos reímos, que fue lo importante. Lo siento por todo lo demás. De verdad, gracias por acompañarme un ratín en este viaje de tren, ya casi vacío. Ahora no os asustéis, será el freno de emergencia y me bajaré en mitad de la vía.
Jesús
( · )
En el tintero: Ella y la quinta parada. Lección quinta (Inédita, octubre 2008)
A veces regreso al pasado sólo para ver aquel nene utópico que lo dejó todo por venir a Madrid. Viajo hasta aquel momento en el que puso en un sobre de matrícula un grupo. Casualidad o no, pero puso ése, sin saber nada más. Recorro aquel instante, aquel boli, aquel papel, aquel bullicio, la soledad del momento, las ganas de comerme el mundo, aquel edificio tan feo, pero tan grande, que encerraba tanto, tantos sueños, tanta gente, gente por conocer, amigos, enemigos, traidores, bromas, novatadas, minutos después de bajarme en Chamartín con una mochila con un periódico, botella de agua, guantes, y muchos sueños. Soñaba con todo y a la vez nada, porque era tanto que se resumía en una hoja en blanco a la espera de ser rellenada, por delante y por detrás, seguida de otras hojas, de cuadernos enteros, de fotos de Madrid y de quienes habitaban en él, de lo que me gustaba y de lo que no, para no olvidar lo primero, pero menos lo segundo. Con la mente abierta, y los ojos recién limpios. De haber trasnochado mirando en internet antes de venir, de haber madrugado para no llegar tarde, ni temprano, sino en el justo momento, a la hora concertada, con las manos abiertas, una delante y otra detrás, arrastrando los cabetes del babero que escondía con el que recoger las impresiones de lo nuevo, de mi mañana, del amanecer. Dispuesto a aprender, saber y conocer, vivir y compartir, pero, sobre todo, dar. Creía que tenía tanto que empaparme como que regalar. Ahora sé que fue, y todo era, mentira.
( · )
Coda:
El amor es. El amor, es decir. El amor, osea. El amor. El amor es ése que vosotros estáis haciendo. El amor es ése que tú sientes. El amor es ése que tú vives. El amor es ése que tú deseas. El amor es ése que tú buscas. El amor es ése que tú esperas. El amor es eso. Y eso. Y eso. Y eso. Y eso. El amor es el amor. Y todo lo demás es literatura. (J. Quintero)
( · )
BSO. Bonus track (Qué difícil ponerle fondo al final, pero he aquí)
Is it getting better, or do you feel the same?
Will it make it easier on you, now you got someone to blame?
You say one love, one life, when it’s one need in the night.
One love, we get to share it
Leaves you baby if you don’t care for it.
Did I disappoint you or leave a bad taste in your mouth?
You act like you never had love and you want me to go without.
Well, it’s too late tonight to drag the past out into the light.
We’re one, but we’re not the same.
We get to carry each other, carry each other… one
Have you come here for forgiveness,
Have you come to raise the dead
Have you come here to play Jesus to the lepers in your head
Did I ask too much, more than a lot
You gave me nothing, now it’s all I got.
We’re one, but we’re not the same.
Well, we hurt each other, then we do it again.
You say love is a temple, love a higher law
Love is a temple, love the higher law.
You ask me to enter, but then you make me crawl
And I can’t be holding on to what you got, when all you got is hurt.
One love, one blood, one life, you got to do what you should.
One life with each other: sisters, brothers.
One life, but we’re not the same.
We get to carry each other, carry each other.
One life, one.
Está mejorando, ¿o sientes lo mismo?
¿Será más fácil para ti ahora que tienes alguien a quien echar la culpa?
Dices… Un amor, una vida, cuando es la necesidad de uno en la noche.
Un amor, llegamos a compartirlo,
te deja cariño, si no lo cuidas.
¿Te decepcioné o te dejé un mal sabor en tu boca?
Actúas como si nunca hubieras tenido amor y quieres que yo prescinda de ello.
Bueno, es muy tarde esta noche para sacar el pasado a la luz.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Tenemos que sostenernos el uno al otro… Uno
¿Has venido aquí para el perdón, has venido para levantar a los muertos
has venido aquí para hacer de Jesús con los leprosos en tu cabeza?
Te pedí demasiado, más que mucho.
No me diste nada, ahora eso es todo lo que tengo.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Bueno, nosotros nos herimos mutuamente y entonces lo volvimos a hacer.
Dices que el amor es un templo, el amor una ley suprema.
El amor es un templo, el amor, la ley suprema.
Me pides que entre, pero luego me haces gatear.
Y no puedo aferrarme a lo que tienes, cuando todo lo que tienes está herido.
Un amor, una sangre, una vida, tienes que hacer lo que debes.
Una vida uno con el otro: hermanas, hermanos.
Una vida, pero no somos lo mismo.
Llegamos a sostenernos el uno al otro, sostenernos el uno al otro.
Una vida, una.
(Johnny Cash)
( · )
Fin