Jesús Vicioso

Archivos de la categoría ‘Cuenta atrás’

Autobús verde de mi vida

In Cuenta atrás on 18 mayo 2009 at 0:13

Feliz quinto cumpleaños. 

Por fin. O no. Verás, es que no tenía ganas de que llegase este día. No de que fuera aún. Es demasiado pronto y todavía no me ha dado tiempo a arreglarlo todo. Albergaba esperanzas. De hablar contemplando tus ojos. De hablar con polvos mágicos para envolver el recuerdo de tu primer reflejo. Si es que hubo algunos más. Si es que fuiste realidad y no siempre un sueño. 
De lo que estoy seguro es que algunas noches eres una pesadilla. La misma que los últimos cuatro años. Y los que quedan. Pero si el resto de mi vida tiene que ser algo, si es que hay vida, que sea esa pesadilla. Donde al menos dejas que te mire, también en silencio. Porque hubo un instante en el que pude rozar tu sonrisa, y cada vez que amanecía, y te ibas, yo lloraba y no podía parar. Cuando volvías me dejabas cogerte tu mano y a veces, en secreto, la besaba mientras mirabas por la ventana. 
No recordada que tu voz fuese tan aguda ni que nunca me dijeras que me dejarías de llamar. Cuando el puntillo daba la noche me prometías que eso, lo de no conocernos, no pasaría. Por ello, cuando alguna parte de mí me pregunta de ti o cuando continuamente pienso en algo de ti me digo que moriste. Entonces, la otra parte, o ambas, me repudian. Y yo les dejo. Esto tampoco lo comprendo y no quiero que sea el martirio lo que me vaya a preocupar. 
Me jode y me jodo cuando sin darme cuenta pronuncio tu nombre. Y no una ni dos veces seguidas, sino varias más. La lengua paga la penitencia sin tener culpa, pero tengo miedo de que si me pego más en la cabeza deje de acordarme de algo. Los que me conocen se sorprenden, como si hubiese dicho una palabrota, y yo hago como si fuese realmente pulcro, porque si a veces suelto de forma inconsciente cómo te llamas segrego hormonas de felicidad y el mundo me importa un comino. Luego, cuando se han apagado las luces, me siento mal. Y durante un buen rato. Sé que ya no volveré a ser como antes.
Puede que este sea el último momento en el que tenga la oportunidad de rozar tu pelo y por eso no quería ni que llegase ni que acabase. Me quedo con un motivo menos, y era el único, para guardar esperanzas en lo que pueda venir. Seguirán tratándome de loco y no, no volveré a ser feliz. Aunque siga rezándote cada madrugada el resto de mis días en la vieja estación de Moncloa, pidiéndole a tus autobuses verdes que nunca se vayan sin mí. 
Una nube azul, asomo de tormenta y el otoño en ti
es siempre primavera necesito huir
a un mundo de miradas transparentes
debí haberte besado más urgentemente
debí haberte ofrecido más en todos los sentidos
pero me enamoré de las gaviotas
que volaban a otros nidos.
Una cita hoy de aquellas de domingo
me podría salvar de todos los hechizos
estaré en el bar
allí dónde se cruzan mis caminos
dónde voy desmembrando a mis amigos
dónde voy aduciendo la necesidad del beso
en vaporosos iris dilatados de la mano de un mal vino.
Me paso la vida
buscando un enigma
pintando en el cielo
me muero en tu risa
no he estado en mejor estación que en tu pecho
Me paso la vida
buscando un enigma pintando en el cielo
y si me condenas
elijo la crucifixión en tu pelo.
Y pasea Madrid
al ritmo de mis pasos
y otro corazón que suena a blasfemia
pido algún favor
a las estrellas solas de la noche
y añoro la complicidad del coche
buscando aparcamiento como quién buscaba aliento
y todos los semáforos en rojo
eran puntos de derroche.

Me paso la vida… (C. Chaouen)

Cuatro años después: Música bajo las estrellas

In Cuenta atrás on 18 mayo 2009 at 0:07

(Recordando que hace cuatro años pasamos un día inolvidable. Te tapé durante casi media hora los ojos. Pero la primera sorpresa de tu gran día, como diría el Principito, valió la pena. Me pinché al cortar la rosa del Planetario. Pero tu sonrisa mereció todo y muchísimo más…)

 
El Planetario de Madrid acoge durante los fines de semana de mayo un ciclo de conciertos bajo la esfera celeste de su sala de proyecciones. El violinista Ara Malikian, el pianista Javier Coble y el polifacético artista Luis Delgado son los músicos anfitriones elegidos para las audiciones de este año. Los dos primeros ya han actuado y entre el viernes y el sábado llegará el turno de Luis Delgado acompañado de músicos amigos.
 Este ciclo de conciertos busca, con imágenes sugerentes proyectadas sobre el techo del pequeño auditorio junto con las notas musicales, llegar a los sentimientos del público de otro modo al que hoy estamos acostumbrados. Los seres humanos, desde el principio de los tiempos, hemos centrado nuestra mirada en el cielo descubriendo siempre una cúpula llena de puntos luminosos y cautivadores, en apariencia un mundo imperturbable, e incluso cercano y lejano al mismo tiempo. Sin embargo, cuando nos detenemos  ante el firmamento para contemplarlo con mayor minuciosidad, éste se declara inabarcable con distintos movimientos y fenómenos. Quizás, el destino, la vida y muerte, la religión y el amor han sido relacionados con el cielo por esta razón. 
 Ara Malikian, acompañado por otro violín, dos violas y un laúd maravilló con el primer concierto en el salón redondo el pasado día 7. Bajo el título de “Las cuatro estaciones de Vivaldi” se interpretaron varias piezas de este compositor a la vez que la actriz, bailarina y escritora Marisol Ronzo recitó diversos textos basados en la  obra.
Javier Cobre Quaret en el piano, Pau Martínez en percusiones, Kepa Osés al bajo eléctrico y Patxi Pascual con saxo tenor y flautas dieron los siguientes conciertos los días 13 y 14 de mayo, titulados “En la órbita del jazz”. Estos músicos son habitualmente los que ponen notas a los videos que el centro de Madrid realiza para proyectar a niños y adolescentes. En esta ocasión, fue el Planetario quien les puso imágenes a sus canciones llenas de pasión y candor en estado puro, tal y como marcan las reglas inexistentes del mejor jazz. Melodías de Eddie Harris, Paco de Lucía, Wayne Shorter o Fernando Gravina y Castelli fueron versionados por estos grandes de jazz español.
Este fin de semana, la música electrónica pondrá el broche final a estos conciertos de la mano de Luis Delgado. Junto con otros artistas invitados, se interpretarán temas del propio Delgado, The Alan Parsons Proyect, Pink Floyd, Mike Oldfield o Vangelis.
Los conciertos en la sala redonda del Planetario de Madrid empiezan al caer la tarde. No hay palcos ni zonas V.I.P. Hay tan sólo unas trescientas butacas reclinadas para disfrutar mirando como sobre el techo se proyectan pequeños puntos de luz, constelaciones, meteoritos, imágenes metafóricas… La música bajo las estrellas hace brillar de la manera más cautivadora la luz interior del espectador. Al salir del recinto, al menos por esa noche, el cielo de Madrid que permanece sobre nosotros nos parecerá mucho más mágico.
 

Mayo de 2005. 

Freno de emergencia. Fin de la primera parte (con inédita, coda, bonus track y punto final)

In Cuenta atrás on 23 noviembre 2008 at 22:43
Fin de la primera parte (si es que hay alguna más):

He estado llorando tres días seguidos y unos cuantos meses más. En cuanto me quedaba solo. Creo que la culpa es de este blog. De lo que escribo aquí y que luego nadie lee. Pero me afecta, y mucho. Demasiado. Siempre lo ha hecho. Cada vez más. No te he superado, aún no. Sólo me dan ganas de llorar y meterme en la cama. Pero me duele la cabeza sin límite. Cuando no puedo más con el dolor, me tengo que levantar. Pero entonces, sólo quiero volver a la cama y llorar sin parar. Recordar me está matando. Lo ha hecho durante todo este tiempo. Por eso, puede que haya llegado el momento de pedir un tiempo muerto. Para mirar adelante un rato. Luego ya veremos. De momento, me limpiaré las lágrimas. Que han sido muchas. Así que hasta pronto. Puede que hasta menos, o hasta más. Puede, incluso, que no haya más. No sé. Pero para no ser mal amigo, me despido por si acaso. Fuisteis todos muy grandes conmigo. Y nos reímos, que fue lo importante. Lo siento por todo lo demás. De verdad, gracias por acompañarme un ratín en este viaje de tren, ya casi vacío. Ahora no os asustéis, será el freno de emergencia y me bajaré en mitad de la vía.

Jesús

( · )

En el tintero: Ella y la quinta parada. Lección quinta (Inédita, octubre 2008)

A veces regreso al pasado sólo para ver aquel nene utópico que lo dejó todo por venir a Madrid. Viajo hasta aquel momento en el que puso en un sobre de matrícula un grupo. Casualidad o no, pero puso ése, sin saber nada más. Recorro aquel instante, aquel boli, aquel papel, aquel bullicio, la soledad del momento, las ganas de comerme el mundo, aquel edificio tan feo, pero tan grande, que encerraba tanto, tantos sueños, tanta gente, gente por conocer, amigos, enemigos, traidores, bromas, novatadas, minutos después de bajarme en Chamartín con una mochila con un periódico, botella de agua, guantes, y muchos sueños. Soñaba con todo y a la vez nada, porque era tanto que se resumía en una hoja en blanco a la espera de ser rellenada, por delante y por detrás, seguida de otras hojas, de cuadernos enteros, de fotos de Madrid y de quienes habitaban en él, de lo que me gustaba y de lo que no, para no olvidar lo primero, pero menos lo segundo. Con la mente abierta, y los ojos recién limpios. De haber trasnochado mirando en internet antes de venir, de haber madrugado para no llegar tarde, ni temprano, sino en el justo momento, a la hora concertada, con las manos abiertas, una delante y otra detrás, arrastrando los cabetes del babero que escondía con el que recoger las impresiones de lo nuevo, de mi mañana, del amanecer. Dispuesto a aprender, saber y conocer, vivir y compartir, pero, sobre todo, dar. Creía que tenía tanto que empaparme como que regalar. Ahora sé que fue, y todo era, mentira. 


( · )

 
Coda:

El amor es. El amor, es decir. El amor, osea. El amor. El amor es ése que vosotros estáis haciendo. El amor es ése que tú sientes. El amor es ése que tú vives. El amor es ése que tú deseas. El amor es ése que tú buscas. El amor es ése que tú esperas. El amor es eso. Y eso. Y eso. Y eso. Y eso. El amor es el amor. Y todo lo demás es literatura. (J. Quintero)

( · )

BSO. Bonus track (Qué difícil ponerle fondo al final, pero he aquí)

Is it getting better, or do you feel the same?
Will it make it easier on you, now you got someone to blame?
You say one love, one life, when it’s one need in the night.
One love, we get to share it
Leaves you baby if you don’t care for it.
Did I disappoint you or leave a bad taste in your mouth?
You act like you never had love and you want me to go without.
Well, it’s too late tonight to drag the past out into the light.
We’re one, but we’re not the same.
We get to carry each other, carry each other… one
Have you come here for forgiveness,
Have you come to raise the dead
Have you come here to play Jesus to the lepers in your head
Did I ask too much, more than a lot
You gave me nothing, now it’s all I got.
We’re one, but we’re not the same.
Well, we hurt each other, then we do it again.
You say love is a temple, love a higher law
Love is a temple, love the higher law.
You ask me to enter, but then you make me crawl
And I can’t be holding on to what you got, when all you got is hurt.
One love, one blood, one life, you got to do what you should.
One life with each other: sisters, brothers.
One life, but we’re not the same.
We get to carry each other, carry each other.
One life, one.

Está mejorando, ¿o sientes lo mismo?
¿Será más fácil para ti ahora que tienes alguien a quien echar la culpa?
Dices… Un amor, una vida, cuando es la necesidad de uno en la noche.
Un amor, llegamos a compartirlo,
te deja cariño, si no lo cuidas.
¿Te decepcioné o te dejé un mal sabor en tu boca?
Actúas como si nunca hubieras tenido amor y quieres que yo prescinda de ello.
Bueno, es muy tarde esta noche para sacar el pasado a la luz.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Tenemos que sostenernos el uno al otro… Uno
¿Has venido aquí para el perdón, has venido para levantar a los muertos
has venido aquí para hacer de Jesús con los leprosos en tu cabeza?
Te pedí demasiado, más que mucho.
No me diste nada, ahora eso es todo lo que tengo.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Bueno, nosotros nos herimos mutuamente y entonces lo volvimos a hacer.
Dices que el amor es un templo, el amor una ley suprema. 
El amor es un templo, el amor, la ley suprema.
Me pides que entre, pero luego me haces gatear.
Y no puedo aferrarme a lo que tienes, cuando todo lo que tienes está herido.
Un amor, una sangre, una vida, tienes que hacer lo que debes.
Una vida uno con el otro: hermanas, hermanos.
Una vida, pero no somos lo mismo.
Llegamos a sostenernos el uno al otro, sostenernos el uno al otro.
Una vida, una.

(Johnny Cash)

( · )

Fin

Hojas saladas

In Cuenta atrás on 22 noviembre 2008 at 16:28
A veces, qué cojones, salen las cosas solas. Noté su pistola en cuanto pasó a mi lado, por un vaivén del autobús. Él también supo que yo lo sabía. Y nos mirábamos de reojo. Pensé que iría a por mí. Pero qué va. Tenía prisa por usarla. El muy mamón, miraba con cara de mala leche. La que ponen los cabrones a solas tras poner la de ángel. Así que cuando se bajó le seguí. No tengo remedio. Lo seguí durante varios minutos. Demasiados. Yo ya iba llorando. Pero el otro no tenía ni idea de que yo soy subnormal. Las calles se iban vaciando y el frío se calentaba. Pero el viento arreciaba. A plena luz, llamó a un portal y le pegué un grito. Como queriendo que apuntase hacia mí. Las hojas le elevaron, soliviantadas. Y me envolvieron, otra vez. Llevan cinco año envolviéndome. Por eso cuando voy por la calle en otoño les pego patadas a las hojas. El tío de la pistola se evadió. Por las putas hojas. Quizá malgastó su bala en cualquier otra cosa. Quizá sólo era un fanfarrón y la llevaba descargada, sólo para asustar. Casi todo el mundo juega con el miedo.
Me querían proteger. Ellas. Pero las tontas… no saben.
Me di la media vuelta y retrocedí en el laberinto de la tarde decadente de viento espeso. La marabunta de hojas otoñales caídas me fue acompañando, disimuladamente. A veces, cuando había poca gente, se subían y me abrazaban. Al llegar a casa y tumbarme sobre la cama varias se quedaron sobre la colcha. Al despertarme, junto a mi cara, las hojas sabían a saladas. Las lágrimas bañan religosamente cada inicio de curso a las hojas que cuelgo en la pared de mi cuarto. Me paso horas enteras viéndolas. Se parecen tanto a las que había antes de la cuenta atrás. 
 
 
No tell me what it is, it isn´t fair
cause I´m wasting time, but it isn´t my heart
it isn´t my fault.
And every situation understands, well
The anecdote of chasing the location to your door,
Yeah yeah…da da…
cause I´m wasting time, now I´m wasting money again
and all the cigarettes that I have never smoked
And all the letters that I have never sent, da da…
And he was sitting by the swimming pool
But he was scared, ´cause it wasn´t his time, it wasn´t his chance.
Getting older´s not been on my plans
But it´s never late, it´s never late enough for me to stay, da da…
´cause I´m wasting time, now I´m wasting money again
and all the cigarettes that I have never smoked
And all the letters that I have never sent, da da… (Russian Red)

Miradas de la cuenta atrás

In Cuenta atrás on 17 noviembre 2008 at 23:36
Tenía esa mala costumbre de mirar mucho a los ojos de mi gente. Pero hace mucho que soy correcto y ahora miro al vacío.
-¿Dónde estás mirando, que parece que estás perdido? -pregunta el Triunvirato en un bar de mala muerte de carretera.
Es cierto. Me perdí. Pero hace mucho tiempo. Eso ya no importa.
Ahora soy un tío normal, absorto de lo verdaderamente importante. Eso sí, ayer cumplí varios meses sin reloj. No quiero que nada inerte me recuerde que la cuenta atrás está en marcha. Más de una vez me pongo a discutir con los relojes. Los mando a la mierda, siempre y cuando me dejan. Pero son muy listos. Juegan con nosotros. O, al menos, con los que tienen, o tenían ilusiones.
Quizá me equivoqué y sólo somos un par de horas riendo o besándonos y maltratando a quienes nos quisieron sin pedir nada a cambio. Y nada más. Jo qué bonito eso. Segundos tontos que no tienen trascendencia. Pero clock, clock. No para el cabrón. Siempre igual. Menos mal que le hice un clock-fly. Adiós reloj, le dije. Pero siguió funcionado ahí abajo. No sonrió, pero si pudiese reír, lo hubiera hecho. Como el archienemigo de mueca falsa. Pero todos ponen muecas falsas. Esto es una farsa. Una asquerosa farsa.
Digo que ya no miro a nadie a los ojos. O miro sin mirar y guardo experiencias bellas que nunca contaré. Mejor así. Por si salen preguntas que no sé responder. Otra vez. Bueno, nuca supe responder. Quizá no me engañaron tanto. Quizá yo engañé demasiado. Por intentar colorear un paseo gris o reparar una parada derruida con alegrías difuminadas de esperanza.
El mundo es de los cabrones. Cada vez lo tengo más claro. Porque ellos pueden mirar sin pudor a donde les dé la real y santísima gana. Y los demás que nos den por ahí. Es cierto. Es ley de vida. Somos animales fieros, peligrosos. Sólo viven bien quienes son cabrones. Después de todo no hemos progresado demasiado. Tan sólo en la mentira. Ahí sí que somos una especie experta. Qué cojones. Qué grandes somos. O son. Yo qué sé.
La mentira más grande es pensar que el tiempo tiene valor. Que cambiamos con el paso del reloj. Maldito, otra vez, sí, otra vez, maldito reloj. Malditos relojes. Y la gente los lleva a todos lados. En la radio sólo deberían de pitar las señales cuando hablan los cuatro tontos de turno y cuando la canción está hecha a base de porros.
Antes estabas tú. Y no pensaba en esto.
-Ponme otra copa.
 
 
 
 
Debo contarte, te quiero contar que ando loca buscando una isla en el mar
donde olvidarme del bien de tu mal, de tu cara bonita y ponerme a pensar
que la razón es un algo que ya no me importa, será que tenía que pasar
que estoy cansada de oírme gritar, he colgado los guantes, que no aguanto más.
Quiero clavarte una flecha en tu alma malvada,
mirarte a la cara y decirte que nunca te contaré la verdad.
Ando buscando un amor que me diga que soy verdadera,
ando buscando la forma de andar siempre a mi manera,
ando buscando una luz en tu cara tan desesperada,
ando rogándole a dios cada noche que nunca te vayas.
Ando buscando una flor que me diga que ya es primavera,
ando buscando los 4 segundos que ya no me quedan,
que hay tantas cosas que quiero saber y no encuentro respuestas,
que hay imposibles que un día consigues sin darte cuenta…
Debo contarte, te quiero contar que hace tiempo que noto que ya me da igual
que le regales tu boca a cualquier niña tonta perdida que quiera pillar,
que echo de menos a mi libertad, te ha salido muy caro el precio a pagar.
Que tu momento de gloria acabó, que ahora me toca a mi, que esto ya se acabó. (Amaia Montero)
 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.