"La vida es tan corta y el oficio de vivir tana dificil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse."
Hoy me has enseñado otra cosa. Que en la vida hay una lotería que te puede tocar a tí o a los tuyos y puede que tire todas las fichas de nuestros tableros. Te has ido así, rápidamente, sin poder ir a visitarte en cuanto me enteré de lo mal que estabas y dejando solas a las que fueron durante tanto tiempo mis pequeñas. Recuerdo con todo lujo de detalles la primera vez que te dirigiste a mi para darme la enhorabuena por mi revista. Tiempo después seríamos durante meses hasta familiares y desde entonces siempre conocidos. Las cosas no ocurrieron como debieron, bien lo sabemos todos, y ahora me arrepiento de no enfrentarme a ti para decirte que me importabas, que te quería, que no me gustaba que sólo nos dijésemos un hola cuando teníamos horas enteras de conversación pendiente. Ya nadie se acuerda de eso. Yo aún sí, al igual que no puedo dejar en el olvido aquella vez que resignada me tuviste que dejar al mando de tu casa pendiente de tus hijas, con una botella de sidra aquella navidad. Creo que no te defraudé hasta aquello que nos distanció a todos. Pero fueron días bonitos, muy bonitos. Esos son los que nos quedan, ahora que te has dormido profundamente.
A ellas… pues lo que me dejen. Que de la grande he de estar más pendiente, y que ojalá pudiese entablar mejores relaciones con la pequeña. Nadie se imagina cuánto quiero yo a vuestra familia. Ahora que estás ahí Arriba ojalá puedas verlo.
Hoy me has enseñado otra cosa. Lo corta que es la vida y la suerte que tenemos al levantarnos cada nuevo día. Porque si para los que más te importan de la noche a la mañana no eres nada ni nadie, ha de ocurrir cosas como la tuya para recordarme lo triste que sigue siendo la vida…
No te olvidaré. No podré hacerlo. Por lo que fuiste, por lo que has sido y por lo que seguirás siendo. Que Dios guarde tu alma y tu espíritu, y cuidanos desde ahí Arriba, aunque no sea nadie para tí…
Te echaré de menos…